Roda el món i torna al bosc

El bosc dels suïcides, Jordi Diaz Alamà


FRANCESC GINABREDA
Roda el món i torna al bosc
Núvol
2|7|2019


D’acord amb les explicacions mítiques i les rondalles, que engendren la cultura primigènia, els boscos són territoris ambivalents per excel·lència, i la literatura, la vulgueu més o menys popular, se n’ha servit a bastança. De quina ambivalència parlem, àdhuc majestàticament? De la significació que adquireixen com a escenaris de la fecunditat i la vida però també del desconegut i el perill. Els boscos tenen aquesta dualitat, perfectament integrada en l’imaginari col·lectiu. Poden ser alhora indrets terapèutics i embruixats, indrets per trobar-se un mateix i també per perdre’s (segurament caçant bolets), indrets per amagar-se, com han fet alguns bandolers i guerrillers històrics, o per renegar definitivament de la civilització i, saciats de llegir Thoreau, endinsar-nos into de wild.

La literatura, en efecte, sempre ha tingut en compte la importància dels boscos i les seves metàfores, sobretot a través de contes i rondalles. La Caputxeta Vermella, La Blancaneu i els set nans, Els tres porquets, Hansel i Gretel, Robin Hood… La llista és llarga. Al nostre país, si llegim qualsevol recull de Joan Amades veurem que molts dels contes populars estan ambientats al bosc, igual que la novel·la artúrica o algunes de les grans obres de Tolkien, Conrad, Kipling, Walter Scott o William Shakespeare, per citar uns quants escriptors de renom. A la Divina Comèdia de Dant, el bosc és la gran selva del pecat i el terror i porta d’entrada a l’Infern, però també és el passatge obligatori per sortir-ne revestit de transcendència després d’haver sortejat perills de tota mena. Espai de transformació...


MARCOS YÁÑEZ VELASCO
El bosque literario: Genealogía de un paisaje simbólico
Tesi doctoral
Data de defensa: 18-01-2018
Aquí


El bosque de la iniciación y la redención

Si hay una obra donde podamos ver la imagen del bosque como el lugar que sirve de escenario para una purificación del alma en el contexto de un cristianismo plenamente heredero de la cultura clásica grecolatina esa obra es sin duda la Divina Comedia. Dante se encuentra en el bosque oscuro del infierno, en la sombra de la ley moral de Dios. Es un mundo invertido pero Dante no es inocente, el bosque no es refugio sino una alegoria del pecado y la culpabilidad. Alegóricos y teológicos, los bosques de Dante son muy traicioneros y están relacionados con la voluntad del que quiere la redención. Es el bosque de la confusión moral, la selva oscura, de la alienación de Dios, y le produce terror. En opinión de Harrison, aquí da comienzo en la literatura europea el mito arquetípico del miedo al bosque.  «¡Cuán dura cosa es decir cuál era / esta salvaje selva, áspera y fuerte / que me vuelve el temor al pensamiento!».

Dante se mueve en una línea recta y se pierde en la selva oscura y, de repente, sin decirnos cómo, aparece en la ladera desierta de una montaña. El camino recto que se pierde en el bosque es un camino de error, cuando se sale se encuentra con las fieras (las naturalezas del bosque, por lo que aunque el paisaje cambie sigue estando en él) y no puede continuar.

Escala la ladera de la montaña y esto se interpreta como un intento equivocado de alcanzar la trascendencia de modo intelectual desde el mundo material. En ese momento Dante debe girarse ante Dios con humildad y emprender otro camino y el bosque aquí sería el lugar de la impotencia de la voluntad y del abandono. La humildad consiste en bajar hasta el corazón del mundo material y llegar hasta el infierno mismo para salir después por la montaña del Purgatorio, la misma que había intentado escalar. En este largo camino el peregrino ha operado una conversión milagrosa. En la cima del Purgatorio Dante se encuentra en otro bosque pero este no será selva oscura sino selva antica, el paraíso terrenal. En el pasaje inicial el bosque es el lugar de lo salvaje y la bestialidad, selva oscura, lugar del miedo y de la línea recta que conduce al error. El bosque final es la selva antica, lugar del encantamiento y de la libertad para vagar sin rumbo, es la selva oscura privada de sus peligros, desnaturalizada, es el Jardin de Dios, un bosque redimido bajo la jurisdición de Dios. La voluntad de Dios es someter a la naturaleza a través de su hijo, la voluntad humana que triunfa sobre la naturaleza para construir una nueva ciudad. En la lógica de la sombra la selva oscura indica la sombra de la voluntad, su impotencia para obrar la construcción del mundo de Dios. Para ello es necesario bajar a los infiernos.

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