El cant XXXII

Dante y Virgilio en el infierno, Pedro Alcántara Quijano, 1912 


ISABEL GONZÁLEZ
JÚLIA BENAVENT
Guía a la lectura de la Divina Comedia
Institució Alfons el Magnànim, 2007


Las horas van pasando. Ya son las cuatro de la tarde (este canto se desarrolla entre las cuatro y las seis) del día 9 de abril. Dante y Virgilio atraviesan las dos primeras zonas del círculo nueve, que es el último del Infierno. La primera se llama Caina —por el nombre del hermano y asesino de Abel— y la segunda, Antenora —por el héroe troyano Antenor, que aconsejó la devolución de Elena a los griegos para restituir la paz con ellos.

Aquí estan los traidores contra los parientes y contra la patria. El fondo del Infierno es un lago de hielo alimentado por el río Cocito, que tiene una capa de hielo tan gruesa que ni aunque se derrumbase una montaña sobre ella podría perforarla, che se Tambernicchi / vi fosse sù caduto, o Pietrapana, / non avria pur da l'orlo fatto cricchi.

En este canto aparecen muchos personajes, todos ellos han sido traidores y como han premeditado muy friamente su delito, mostrándose totalmente opuestos al más mínimo sentimiento de caridad, ahora están sumergidos en el hielo, de donde únicamente se les ve sobresalir la cabeza. Todos, tanto los pecadores de la zona de Caina, como los que pueblan la zona de Antenora, están llorando amargamente, pero mientras que a los traidores de la primera zona se les permite tener el rostro bajo y sus lágrimas corren libremente, endureciéndose sólo en contacto con el hielo, a los ladrones de la segunda zona no les está permitido tener la cabeza baja, por lo cual sus lágrimas al fluir desde arriba, y en contacto con el frío viento, se hielan ya al ir saliendo de sus ojos, de tal modo que no los pueden mantener nunca abiertos.

[...] Como elementos principales hay que destacar, en primer lugar, la atmósfera de tensión y odio de Cocito, lugar extremo del Infierno; atmósfera de odio a la que no se sustrae ni siquiera Dante que, cuando pisa la cabeza de un condenado, y éste le recrimina con furor, él con igual furor le tira de los pelos. También Bocca de los Abatti desahoga su rabia contra el que lo ha descubierto, Buoso da Duera. Y todos los condenados se echan en cara sus culpas con igual furor y rabia.

En segundo lugar, hay que resaltar la invocación a las Musas, construida con las reglas de la retórica clásica. Antes de tratar una materia tan dura y con rimas tan aspre e chiocce, como la que se avecina, hay que pedir ayuda a la divinidad de la poesía. Ciertamente no hay duda de que este canto tiene un lenguaje particularmente duro y áspero, y ello porque Dante quiere adecuar la forma al contenido. No nos puede extrañar la dureza del lenguaje que nos describe, por ejemplo, escenas tan fuertes y dramáticas como el episodio del diálogo del poeta florentino con Bocca degli Abatti, "Omai", disse'io, "non vo' che tu più favelle, / malvagio traditor; ch'a la tua onta / io porterò di te vere novelle". / "Va via", rispuose, "e ciò che tu vuoi conta; / ma non tacer, se tu di qua entro eschi, / di quel ch'ebbe or così la lingua pronta" (vv. 109-114).

Comentaris

  1. Aquí, a la Caïna, hi deu haver anat a petar en Gianciotto de la Francesca i en Paolo. Ens ho van explicar al cant V:

    Amor condusse noi ad una morte:
    Caina attende chi a vita ci spense.

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