El Dante de Mandelstam



OSIP MANDELSTAM
Coloquio sobre Dante. La cuarta prosa.
Traducció, introducció i notes de Jesús García Gabaldón
Visor, 1995


El Coloquio sobre Dante es un extraordinario y brillante ensayo poético dictado por Mandelstam a su mujer, en el otoño de 1933. Su publicación fue rechazada por varias editoriales de la época, y sólo se llevó a cabo por primera vez en 1967. Ello se debía, en primer lugar, a que Mandelstam era, ya en esa época, un escritor maldito, perseguido y proscrito por el régimen soviético. En segundo lugar, se debía también a la propia estructura de la obra, en forma de ensayo literario innovador y experimental. Y se debía, por último, a que Mandelstam aprovechó el Coloquio sobre Dante para comunicar, de modo transversal, su propia situación como poeta. 

El tema principal del Coloquio sobre Dante es la poesía. Mandelstam, en calidad de poeta y de lector agradecido de Dante, intenta penetrar en la estructura interna de la Divina Commedia, en su discurso o pensamiento poético. Para objetivar la experiencia interior que para él supuso la lectura de Dante (hasta tal punto era eso cierto que, como atestigua su mujer, llevaba siempre consigo un pequeño volumen con las obras de Dante, incluso cuando fue detenido), Mandelstam coloquia con él, conversa con él como poeta. En este sentido, el Coloquio sobre Dante es una lectura anacrónica que permite a Mandelstam conversar con el autor de la Divina Commedia. A su vez, este coloquio sirve a Mandelstam para exponer su propia concepción de la poesía. Por tanto, para nosotros, la lectura de esta obra tiene, al menos, un doble y enriquecedor efecto: aprender a oír a Dante y aprender a oír a Mandelstam. A través de ella, aprendemos a leer a estos dos grandes poetas universales.

La aproximación de Mandelstam a Dante es múltiple. Es, en sí misma, una aproximación poética, científica, biológica, geológica, musical, estética, política, lingüística, histórica, social. Es como ha señalado Yuri Lotman, una aproximación semiótica. De hecho, Lotman considera el Coloquio sobre Dante como el texto precursor de la semiótica moderna en Rusia. Para mí, el Coloquio sobre Dante es una gran crítica impresionista, experimental, paradójica, fragmentaria.

La aproximación de Mandelstam a Dante consiste en considerar el discurso poético como un tapiz compuesto por múltiples hilos que se diferencian entre sí por el color de la ejecución; en iluminar el interior del espacio poético mediante el estudio de los aspectos estructurales; en penetrar en los múltiples estados de la materia poética; en revelar el proceso de creación, las formas y el método de conocimiento de la poesía; en percibir las alusiones sonoras y semánticas del pensamiento desarrollado en imágenes; en recorrer los caminos que preparan el habla poética; en arrancar a Dante de la retórica escolar; en acercar la crítica literaria al método de la medicina viva.

Para lograr este auténtico anticomentario de la Divina Commedia, Mandelstam nos enseña a tener en cuenta los movimientos del impulso poético; la generación de impulsos que producen como resultado un texto poético. Debemos, para ello, alejarnos de los hábitos del pensamiento gramatical, de la escolástica de la sintaxis; debemos aprender a describir los ímpetus, las intenciones y la amplitud de las oscilaciones de la representación poética. Porque, para Mandelstam, la más exacta, la más profética y la más indomable de las materias:


«la materia poética, no tiene voz. No escribe con colores y no se expresa con palabras. No tiene forma y carece, igualmente, de contenido por la sencilla razón de que sólo existe en la ejecución.»


Pero, ¿qué es la «ejecución», «el esclarecedor acto de la ejecución-comprensión»? Es un termino militar. Es un término musical. Es una invitación para comprender e interpretar (para leer) un texto poético como si se tratara de una partitura. Su composición, entonces, es una composición musical, orquestal. Y el poeta es el director de orquesta.

[...] Mandelstam, lo mismo que Dante, contempla hasta la saciedad a los usureros, calumniados en las iglesias y en las obras literarias. Mandelstam es también un intelectual de origen plebeyo, un raznochinets. Cuando describe el Infierno de Dante, Mandelstam está describiendo su propio infierno. Cuando Mandelstam habla del escándalo en la literatura y del demonismo de Dante, no está sino repitiendo lo que ya escribió en El sello egípcio: «llamamos escándalo al demonio descubierto por la prosa rusa o por la propia vida rusa (...). El escándalo vive con el pasaporte caducado y grasiento que le concedió la literatura. Es su obra, su criatura predilecta». Como Dante en la literatura italiana, Mandelstam es una figura extremadamente solitaria en la poesía rusa.

Al igual que la Divina Commedia nos introduce en el laboratorio de las cualidades espirituales de Dante, el Coloquio sobre Dante nos descubre la psique de Mandelstam. Como Dante, Mandelstam pasaba del calor al frío, de asombrosos arrebatos de autoestima al reconocimiento de la miseria total. Como Dante, Mandelstam teme las respuestas directas. Es ese un temor, confiesa Mandelstam provocado por «la situación política de un siglo peligroso, turbulento y criminal». Como Dante, Mandelstam encuentra como respuesta, lapidaria y cruel, a ese temor, la forma del grito, toda una serie de suplicios oníricos, encuentros imaginarios y exquisitas réplicas que dan vida a sus últimas obras: el ojo del pájaro inyectado en sangre. O mejor: el sabor de lo nauseabundo llevado al éxtasis.

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